Trigésima primera semana del tiempo durante el año

Comentario a las lecturas de la liturgia del 5 al 11 de noviembre.

Entramos en el último mes del año litúrgico. Acabamos de recibir una carta pastoral de nuestros obispos que nos invita a hacer de Chile “Un Hogar para todos”, y que comienza por el humilde reconocimiento de que, para hablar al país, debemos  “como cristianos,  repensar nuestra propia Iglesia para introducir en ella cambios y transformaciones que nos permitan ser más coherentes con el Evangelio que hemos de anunciar y de vivir”. Más concretamente, nuestros obispos reconocen que, la Iglesia en Chile es una  “institución también interpelada y cuestionada por equivocaciones, faltas y delitos cometidos por algunos de sus miembros”. Y agregan: “Por eso nuestra mirada sobre la sociedad chilena y el proyecto país que proponemos, los compartimos desde la humildad de ser una Iglesia siempre necesitada de conversión”. (Cf. UHPT, nn. 12 y 13)

Esta es, seguramente, la mejor actitud para escuchar, este domingo, las advertencias de Malaquías (nombre que significa “mi mensajero”) y de Jesús en la mesa de la Palabra. Esa misma actitud nos permite escuchar con esperanza las palabras de san Pablo a los Tesalonicenses, que nos describen un ideal de vida eclesial, con pastores llenos de amor por sus comunidades y fieles capaces de escuchar su predicación como Palabra de Dios y no mera palabra humana.

Durante la semana, la segunda parte de la  carta de san Pablo a los Romanos despliega rasgos de esa vida comunitaria ideal presentada a los Tesalonicenses, mientras en el evangelio de san Lucas, completamos la sección iniciada el viernes 3, en que Jesús describe los rasgos ideales de un auténtico creyente y de la comunidad cristiana. Desde el  miércoles 8, cambia la composición de lugar, y se nos comienza a preparar para el momento en que habrá que dar cuenta de lo que hemos hecho con los dones de Dios.

En el santoral se destaca, el jueves 9, la fiesta de la Dedicación de la Basílica del Salvador ( llamada San Juan de Letrán), la catedral del Papa, símbolo de la Iglesia que quiere acoger, como casa del Señor, a todos los pueblos. Al día siguiente recordaremos al papa san León Magno (+461), y el viernes 11 a san Martín de Tours (+397), nacido en lo que hoy es Hungría, soldado romano que se hizo cristiano, luego monje, y elegido obispo de Tours (Francia) el año 371. Su recuerdo está repartido en muchas partes de Europa, generalmente evocando la escena en la que, siendo soldado y catecúmeno, le dio la mitad de su capa a un pobre que no tenía con qué cubrirse.

Para el Mes de María, el material  preparado por la comisión respectiva de la Conferencia Episcopal, estará acompañado de una selección de textos marianos del Papa Francisco, que nos preparan a su visita, anunciada para el próximo mes de enero.