Tercera semana del tiempo durante el año

Comentario a las lecturas de la liturgia entre el 22 al 28 de enero de 2016.

En los domingos de este año la mesa de la Palabra nos conduce por  el Evangelio de san Mateo. Ya en el domingo anterior a Navidad, se presentó a Jesús como el Emmanuel… Dios con nosotros. En el momento de la Ascensión, lo escucharemos prometer que estará con nosotros hasta el fin de la Historia. Y al anunciarnos el Juicio Final nos dice: “Lo que hiciste al menor de mis hermanos, a mí me lo hiciste”  (Cf. Mt 25,40.45).

En este domingo, nos introducimos solemnemente en la vida pública del Señor reconociendo que en él se cumplen las Escrituras, y que  él viene a iluminar nuestras vidas. Nuestra identidad cristiana se juega en dejarnos convertir por Él, en adherir a su persona como los primeros discípulos, en dejarnos sanar por Él. Y nuestra buena noticia es Él mismo. Como Pablo, los  discípulos del Señor no hemos sido enviados a dar sacramentos, sino a anunciarlo a Él con la vida más que con las palabras. De esta manera, la liturgia de la Palabra hoy nos desafía a dar testimonio como Iglesia de la centralidad de Jesucristo en nuestra vida.

Durante la semana seguiremos a Jesús de acuerdo con el evangelio de san Marcos. Estamos ya en el capítulo tercero: iniciamos la semana evocando el conflicto con los fariseos que ya se anunciaba en los últimos días de la semana anterior. Tras escuchar  la enseñanza de Jesús en las parábolas, terminaremos la semana con la pregunta: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?” Por su parte, en la primera lectura, seguimos recibiendo la carta a los Hebreos, que nos invita a  imitar los ejemplos de fe de los antiguos, confiando en Jesús nuestro Sumo Sacerdote, cuyo sacrificio nos ha abierto el acceso a Dios.

En el ciclo santoral, se destaca sobre todo la fiesta de la Conversión de san Pablo, el miércoles 25. En el siglo XX esta fiesta motivó la ubicación de ocho días de oración por la Unión de los Cristianos. Esta iniciativa de origen anglicano, actualmente nos une a todos los cristianos en la oración, aunque, en el hemisferio sur, esa semana se ha ubicado alrededor de la  solemnidad de Pentecostés. En este año en que conmemoramos el Quinto Centenario de la Reforma, estamos invitados a sentir todo el año que el amor de Cristo nos urge a la Reconciliación (cf. 2 Co. 5,14). En Roma, el Papa preside este día la oración de Vísperas en la Basílica de san Pablo.

El 24 se celebra la memoria de san Francisco de Sales, obispo de Ginebra y gran maestro espiritual (+ 1622), patrono de los periodistas católicos, por ser uno de los primeros pastores en aprovechar la imprenta para hacer llegar su predicación a sus feligreses. El 26, acompañan a san Pablo sus discípulos Timoteo y Tito, obispos en Éfeso y Creta, respectivamente. El 27 se recuerda a santa Ángela de Mérici (+1540) fundadora de la Compañía de santa Úrsula, en los tiempos en que nacía la Compañía de Jesús. Y el 28 celebramos a santo Tomás de Aquino (+ 1274), el insigne doctor dominico que ha marcado la teología de la Iglesia.

Liturgista amateur y colaborador frecuente del sitio Jesuitas Chile. Da Ejercicios Espirituales y forma parte del equipo del Centro de Espiritualidad Ignaciana. Consultor del Arzobispado, de la Conferencia Episcopal y de la Santa Sede en temas de ecumenismo y diálogo interreligioso.

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