Recordamos la historia de San León Ignacio Mangin y los martires jesuitas en China

El calendario de Santos nos recuerda a los mártires en Asia, cuando a principios del siglo XX se jugaron la vida por extender el mensaje de Jesucristo en la zona, una historia de sangre y de devoción que vale la pena recordar.
Este 9 de julio recordamos, remontándonos a la aldea Zhoujiade, en la provincia de Hebei en China, donde se escenificó la dramática muerte de los santos León Ignacio Mangin y Pablo Denn, presbíteros de la Orden de la Compañía de Jesús, mientras hacían una misa con los fieles cristianos de la zona. Fueron atravesados por lanzas en pleno altar, mismo destino que sufrió santa María Zhou Wuzhi, símbolo de los fieles chinos, que intentaba proteger con su cuerpo al celebrante.
Cómo en tantas ocasiones tendremos acceso a esta historia gracias al trabajo historiográfico del recientemente fallecido Padre Jaime Correa Sj. a quien junto a los mártires de China, sumamos a este homenaje en la memoria.

Circunstancias del martirio.

Los jesuitas mártires cayeron víctimas en el levantamiento popular de Los Boxers en el año 1900 y fueron canonizados por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre del año 2000.

Estos incidentes populares fueron numerosos en la historia de China, y casi siempre motivados por la carestía. La rebelión de 1900 no fue una excepción. En aquella ocasión, sin embargo, la causa la imputó una secta religiosa a los tratados que el gobierno chino se había visto obligado a firmar y a la penetración del cristianismo en el territorio chino.

El primer tratado había sido firmado en Nanking en 1842, después de la guerra del opio y por ese pacto China debió ceder Hong-Kong a Inglaterra, abrir cinco puertos al comercio inglés y cancelar 21 millones de dólares como indemnización.

El tratado de Nanking no fue más que el primer paso. Otros tres tratados se firmaron casi inmediatamente: el complementario inglés de Bogue (1843), el norteamericano de Wang-hsia (1844) y el francés de Whampoa (1844). Este último incluía una cláusula permitiendo construir iglesias y escuelas cristianas en los cinco puertos comerciales.

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La aplicación de los tratados infligía al pueblo chino humillaciones y daños materiales. La presencia de misioneros extranjeros y sus interferencias en litigios entre los chinos agravaban la situación. En 1846 un guardia chino ultrajó una bandera inglesa en un barco anclado en Hong-Kong, y el mismo año un misionero francés fue muerto por un grupo de chinos rebeldes. Esto fue visto como un “casus belli” por Inglaterra y Francia que declararon la guerra. Y con ello impusieron dos tratados ulteriores, el de Tien-Chin en 1858 y el de Pekín en 1860.

En aquella ocasión la iglesia católica fue puesta oficialmente bajo la protección del gobierno francés. Sin embargo esa disposición no agradó al gobierno alemán quien en 1891 dispuso dar su propia protección a todos los misioneros de nacionalidad alemana. En 1897 dos misioneros alemanes fueron muertos por los bandidos en una aldea de la provincia de Shangtung. Y a pesar de que las autoridades chinas actuaron rápidamente, los alemanes invadieron la provincia y exigieron la cesión del Golfo de Chiao-Chou, la concesión para construir un ferrocarril y los minerales de Shangtung. Estas actuaciones explicaron la rebelión de los “boxers”.

Los boxers era una secta religiosa vagamente unida al budismo. Conocidos por sus propósitos contra la dinastía eran perseguidos en todo el imperio. Pero cuando las repetidas invasiones extranjeras debilitaron al gobierno central, las insurrecciones de los “boxers” se hicieron irresistibles. En algunas regiones se llamaron “la milicia de la justicia y de la paz”.

En 1890 la insurrección se extendió hasta Pekín. Ese año se veían grupos de boxers en las calles y en las paredes de las iglesias aparecían manifiestos anti cristianos. Y en el mes de mayo de 1900 Pekín estaba ya bajo el control de los rebeldes. El 13 de junio de 1900 una banda de “boxers” fue agredida por soldados norteamericanos, colocados para la defensa de una iglesia protestante. Enfurecidos los boxers prendieron fuego a varias iglesias de la ciudad y de esa forma estalló el conflicto. El 21 del mismo mes la corte imperial decidió aliarse con las fuerzas rebeldes. En la China del Norte, donde los boxers eran mayoría se desencadenó un gran movimiento anticristiano. Este fue el escenario del martirio.

Aunque la rebelión de los boxers surgió y se desarrolló por diversas causas, es claro que estos mártires fueron sacrificados por razones puramente religiosas. Lo confirma el martirio de los chinos nativos que se habían convertido al Cristianismo y que también han sido canonizados. Además, un decreto imperial, de la emperatriz Tse Hsi, publicado el 1 de julio de 1900 mostraba claramente que la animosidad existía también con relación a los cristianos nativos.

Los Cuatro Jesuitas y los Santos Chinos de la familia ignaciana

San León Ignacio Mangin. Fiesta: 9 de julio

Nació el 30 de julio de 1857 en Oldenburg, Francia. Ingresó a la Compañía de Jesús, en la provincia de Champagne, el 30 de septiembre de 1875. Murió en Tchou kia ho, China, el 20 de julio de 1900. Fue beatificado por Pío XII el 17 de abril de 1955. Fue canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.

Como muchos jesuitas León Ignacio muy joven decidió ir voluntariamente a las Misiones extranjeras. Estaba en magisterio en el Colegio de Liège y era muy apreciado, por sus habilidades y buen trato, entre los alumnos y sus compañeros profesores. En 1882 el Padre Provincial le escribió una carta preguntándole si quería ir a China y que discerniera. En tres meses él estaba ya en el barco.

No lejos de Tientsin, él encontró a Remy Isoré y a Modeste Andlauer con quienes había estudiado la Teología y ahora iban ser compañeros en el estudio del idioma chino. Los tres amigos empezaron su labor sacerdotal en una época en que el nacionalismo chino estaba muy en auge. No se puede culpar a los chinos demasiado. Después de la Guerra del opio, la influencia extranjera había llegado al país. Los europeos no quedaron sujetos a la justicia china. Los gobiernos de Europa tomaron a su cargo la protección en China de sus propios ciudadanos. Específicamente aparecieron como los defensores de los misioneros de Francia, Alemania, Inglaterra.

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El gobierno imperial de China era incapaz de resistir estos poderes extraños. Por cierto, muchos patriotas chinos no miraban con buenos ojos a estos misioneros “protegidos”. Unos refugiados católicos buscaron asilo en la aldea donde el Padre Mangin era el Superior. De la misión. Y el Padre se vio transformado en la práctica, de la noche a la mañana, en el gobernador de la aldea: administración, vivienda, alimentación, defensa. Durante cinco días mantuvieron el cerco de los boxers, hasta que las tropas imperiales los atacaron y destruyeron. Los que no pudieron huir se refugiaron en la iglesia con el Padre Ignacio.Tengamos paciencia, pronto estaremos en el cielo” decía el Padre León Ignacio mientras las antorchas encendidas eran lanzadas para quemarlos vivos en el interior.

Allí las balas abatieron al sacerdote ante el altar. Con el Padre León Ignacio Mangin y su compañero Pablo Denn murieron 1370 chinos católicos, contados los martirizados en los días siguientes, de los cuales 54 están también canonizados.

El Padre Mangin murió a los 43 años.

San Pablo Denn. Fiesta: 9 de julio

Nació el 1 de abril de 1847, en Lille, Francia. Ingresó a la Compañía de Jesús, en la provincia de Champagne, el 6 de julio de 1872. Murió en Kingtchean, China, el 20 de julio de 1900. Fue beatificado por Pío XII el 17 de abril de 1955. Fue canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.

Pablo Denn no llegó a ser jesuita sino bastante después de lo que él primero había deseado. Su padre murió cuando todos sus hijos, y hermanos de Pablo, eran menores de edad, y Pablo entonces se vio obligado a trabajar en un Banco cuando él tenía 14 años.

Cuando creció llegó a ser apóstol laico compartiendo solidaridad con obreros y asistiendo de manera muy práctica a las Conferencias de San Vicente de Paúl de su parroquia y practicando el ejercicio de la oración diaria. Cuando Pablo cumplió 25 años y sus hermanos menores fueron ya capaces de afrontar la situación de la economía familiar, ingresó a la Compañía de Jesús y en 1880 se dirigió como sacerdote a China.

Los Padres Mangin y Denn conocieron el martirio de los Padres Andlauer e Isoré el mismo día que sucedió y supieron que el tiempo para ellos también había llegado. Ellos hicieron entonces todos los preparativos para asilar a los refugiados católicos chinos que en los recientes años habían huido desde el Vietnam del Norte y que se habían establecido en las aldeas del sur para defenderse del Viet Cong.

La defensa de la aldea no alcanzó a durar un a semana. Los boxers, que habían sido ilegales, ahora al tener el control de varias provincias chinas, contaban con la ayuda el ejército imperial.

El Padre Pablo Denn murió, en el altar de la iglesia, junto al Padre León Ignacio Mangin y a los 1370 católicos, a los 53 años.

San Remigio Isoré. Fiesta: 9 de julio

Nació el 22 de enero de 1852, en Bambecque, Francia. Ingresó a la Compañía de Jesús, en la provincia de Champagne, el 20 de noviembre de 1875. Murió en Hopeh, en la aldea Ou Y, China, el 19 de junio de 1900. Fue beatificado por Pío XII el 17 de abril de 1955. Fue canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.

Remy Isoré fue compañero de noviciado de León Ignacio Mangin. Remigio siempre, desde sus años como alumno del Colegio jesuita, tuvo un gran deseo por el martirio y voluntariamente se ofreció para la Misión de Zambesia, porque pensaba que ahí podría obtenerlo. Su Provincial le dijo: “Si usted desea el martirio, China le da la mejor opción” Y así partió a China para estudiar la Teología y el idioma.

Eran tiempos difíciles los de China. La nueva religión era extranjera para la cultura de China y esto era predicado ampliamente en todos los ambientes. El hecho de que tantos hubieran aceptado la Fe y que miles murieran antes de dejarla, es una prueba maravillosa de que era el Señor quien daba el crecimiento.

Jaime Correa SJ, servir con el corazón 

Para muchos el trabajo de los misioneros y el dar sus vidas parecían inútiles. Y el Padre Remigio Isoré no hacía otra cosa y deseaba también dar su vida. Este ejemplo hizo que muchos cristianos, que estaban bajo el cuidado pastoral directo del Padre Isoré, prefirieran dar la vida antes de apostar públicamente de la fe. Está probado que los cristianos chinos hubieran podido salvarse con la apostasía. Los que lo hubieran hecho, habrían sido salvados de toda molestia. El Padre Remigio Isoré tenía 48 años cuando murió.

Con su compañero San Modesto Andlauer estaban en la Capilla de la Residencia orando mientras llegaban los verdugos.

San Modesto Andlauer. Fiesta: 9 de julio

Nació el 22 de mayo de 1847, en Roshein de Alsacia, Francia. Ingresó a la Compañía de Jesús, en la provincia de Champagne, el 8 de octubre de 1872. Murió en Hopeh, China, el 19 de junio de 1900. Fue beatificado por Pío XII el 17 de abril de 1955. Fue canonizado por Juan Pablo II el 1 de octubre del 2000.

Modeste Andlauer fue de la generación de noviciado con Pablo Denn y compañero de clase de León Ignacio Mangin en Teología e idioma chino. Era de temperamento tranquilo y reservado; no dado a la excesiva jovialidad, pero que gozaba del aprecio de los demás. Es difícil comprender que este hombre suave haya sido la víctima de la envidia mercantil y de los poderes políticos.

Cuando la Compañía East India entró por la fuerza en los mercados chinos para vender opio, los chinos razonablemente lo objetaron, pero sin resultados. Los ingleses en 1842 obtuvieron el mercado, y los adictos al opio en China crecieron enormemente. Los ingleses llegaron a Hong Kong.

En 1844 los franceses obligaron a China a un tratado en el cual expresamente se les entregaba el derecho para construir iglesias católicas en diversas áreas. En 1860, por otro tratado, Francia asumió oficialmente el derecho a proteger a la Iglesia católica en China. Años después, Alemania logró lo mismo.

Todos estos hechos explican las molestias del pueblo chino, y la rebelión del año 1900. Los boxers eran personas del tipo semi religioso y una organización con deportes como una de sus especialidades. Ellos eran extremadamente nacionalistas y vigorosamente contrarios a los misioneros extranjeros.

El Padre Modesto Andlauer tenía 53 años cuando murió.

Santos chinos de la familia ignaciana

Junto a los cuatro jesuitas entregaron sus vidas muchos cristianos. Lo siguientes han sido canonizados:

María Tchou Ou Cheu, mujer que en el templo de la aldea corrió para defender con su cuerpo al Padre León Ignacio Mangin, y no fue movida de allí hasta ser herida cruel y mortalmente. Después la iglesia fue incendiada.

Petrus Tchou Jeu Sinn, discípulo del Padre León Ignacio. El prefecto de la ciudad lo quiso persuadir para la apostasía. Él prefirió morir.

Juan Bautista Tchou Ou Joei, también un joven alumno del Padre León Ignacio. Le destrozaron las piernas y el cuerpo con un hacha.

María Fou, fidelísima maestra. Con traición fue llevada al suplicio.

Bárbara Ts’oei Lien Cheu, madre de un cristiano muerto por los verdugos, pudiendo huir se entregó al martirio.

José Ma T’ien Chounn, aunque todos los de su familia habían muerto por la Fe y proponérsele abjurar, él prefirió entregar su vida.

Lucía Wang Tcheng, María Fan K’ounn, María Ts’i U, María Tcheng Su, niñas educadas en el Hogar de la Misión, gozosas, con las manos juntas entregaron sus vidas.

María Tou Tchao Cheu, madre de un sacerdote de la Compañía de Jesús, rechazó la huida y ofreció su vida.

Magdalena Tou Fong Kiu y María Tou T’ien Cheu, hija y madre, fueron sacadas con fuego y balas desde el cañaveral donde se habían ocultado y martirizadas por la fe. Magdalena, todavía respirando fue arrojada a la fosa.

Pablo Ou Kiu Nan, Juan Bautista Ou Man Tang, su hijo, y Pablo Ou Wang Chou, un sobrino, fueron muertos el mismo día por confesar ser cristianos.

Raimundo y Pedro Li Ts’uan, hermanos. El primero fue llevado al templo pagano y se le pidió rendir culto. Rechazó enérgicamente y fue muerto con crueldad. Su hermano también sufrió cruel martirio.

Pedro y Juan Bautista Tschao Ming, hermanos. Cuando huían con sus mujeres e hijos, fueron aprehendidos y muertos por la fe.

Teresa Tch’enn Kinn Tsie y Rosa Tch’enn Kai Tsie, hermanas. Vírgenes, conservaron su virtud a pesar de los lanzazos.

Pedro Wang Tsou Loung, fiel cristiano fue llevado a los ídolos para que abjurara de su fe. Fue suspendido en un madero para que al separarse la cabellera de la piel el cuerpo cayera a tierra. Y mientras moría confesaba su fe.

María Kouo Li Cheu, como otra madre de los Macabeos, acompañó a nueve de los suyos en el suplicio y los animó confirmándolos.

Juan Ou Wenn Yinn, catequista en la aldea Tong Keou; no quiso renegar y fue condenado a la pena capital.

Tchang Hoai Lou, catecúmeno. Profesó su fe abiertamente: Soy cristiano. Arrastrado con hierros dio su vida.

Marcos Ki T’ien Siang, llevaba 30 años con la prohibición de la Eucaristía por no dejar el opio. Llevado en juicio confesó su fe y dio la vida.

Ana Nan Sinn Cheu, María Nan Kouo Cheu, Ana Nan Tsiao Cheu, María Nan Ling Hoa, mujeres de la aldea Tchai heou seu, de ninguna manera aceptaron dejar la fe. Fueron abatidas con cruel muerte. María Nan, de 25 años, era una virgen dedicada al estudio de la religión.

Pablo Liou Tsinn Tei, hombre de edad provecta. Aunque los demás católicos de su aldea habían huido, él permaneció. Vestido con su mejor traje, el rosario y el libro de oraciones en la mano salió al encuentro de los que lo buscaban y los saludó al modo cristiano. Fue muerto enseguida.

José Wang K’oei Tsu, Juan Wang K’oei Sinn, unidos por la necesidad y ofrecida la posibilidad de conservar la vida con una leve mentira la despreciaron prefiriendo dar la vida por su fe.

Teresa Tchang Heue Cheu, llevada al templo de los ídolos, no quiso darles reverencia, por lo cual junto con sus dos hijos pequeños fue traspasada.

Lang Yang Cheu y su hijo Pablo Lang Eull dieron la vida con grande ánimo. La madre era catecúmena. Impávida soportó el incendio de su casa y debió casi rogar para que le permitiera morir con su hijo.

Elisabeta y Simón Tsinn, su hijo. Eran de la aldea Pei lao.

Anna Wang, José Wang Jou Mei, Lucía Wang Wang Cheu, Andrés Wang Tien K’ing niño de nueve años. Todos de la aldea Ma kia tchong, juntos dieron la vida. Anna Wang, a quien no en vano se la llama la Inés de China, tenía 14 años, había huido de los desposorios dispuestos por sus padres y consagrado su virginidad a Dios. Cuando se le urgía, en el martirio, el verdugo le permitió decir sus oraciones.

María Wang Li Cheu, de la aldea Tchoung ying. Cuando unos vecinos, por compasión, dijeron que ella no era cristiana, María confesó abiertamente su fe en Jesucristo y de inmediato fue martirizada.

K’i Tchou Tzeu, catecúmeno. A ocultas de su familia profesaba la fe.

María Tchao Kouo Cheu y sus hijas Rosa y María. Eran del campo, de You Fang. Y cuando llegaron los esbirros ellas se arrojaron a pozo para librarse de la lascivia a la que podían ser sometidas. Fueron sacadas y sufrieron el martirio.

José Yuang Keng Yinn, mercader y comerciante, de vida proba, más ilustre por el martirio que sufrió.

Pablo Keue T’ing Tchou, el principal de los cristianos en la aldea Si Siao. Fue particularmente atormentado y dio ejemplo a los demás.

Rosa Wang Hoei, entregada a la virtud. Llena de heridas fue arrojada al río, aún viva.

Fuente: Libro Santos y Beatos de la Compañía de Jesús del P. Jaime Correa Sj.