Pausa Ignaciana: ¿Qué significa ser ético hoy?

Esta semana, Tony Mifsud SJ nos invita a reflexionar sobre la ética, y su valor en nuestro Chile de hoy.

¿Qué significa ser ético hoy?

Tony Mifsud SJ 

Algunos episodios del acontecer nacional, como son el asesinato de Camilo Catrillanca envuelto en un manto de mentira, los viáticos y las asignaciones de los congresistas, la fuga de los haitianos al sentirse discriminados y rechazados, la desconfianza justificada en instituciones públicas previamente respetados (como, por ejemplo, la misma Iglesia y Carabineros), obligan a hacerse la pregunta: ¿Qué pasa con la ética?  ¿Ha perdido Chile su alma ética?  ¿Qué tipo de ethos rige en el país?

Una sociedad que pierde su ethos se destruye a sí misma.  ¿Por qué?  El ethos, recurriendo a su etimología griega, significa construir hogar en un triple sentido: (a) ser hogar para uno mismo; (b) hacer de la sociedad un hogar donde caben todos y cada uno; y, (c) que cada uno sea un hogar para los otros.  Así, la ética dice relación a uno mismo, a las relaciones interpersonales y a las estructuras e instituciones donde estas relaciones interpersonales acontecen, y tiene como finalidad orientar con principios y valores para que cada individuo sea hogar para sí, para los demás, y entre todos se construya una sociedad donde todos y todas caben dignamente.

Por tanto, el sentido ético construye una cohesión social al establecer la necesidad de relaciones solidarias, y, todo lo contrario, su ausencia hace de la sociedad una selva donde impera la ley del más fuerte, típico de una cultura individualista, donde el otro es considerado un adversario con quien hay que competir y a quien es preciso ganar para avanzar en la vida.

¿Pero que significa construir hogar?  ¿Cuál es el contenido de esa palabra?  Al respecto existen distintas visiones, según el valor primario que sostiene la filosofía, la ideología o la religión correspondiente.

En el caso del ethos cristiano, es decir, el estilo de vida de los que desean ser discípulos de Jesús el Cristo, el valor primario es el amor.  El mismo Jesús lo dejó bien claro: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.  Éste es el mayor y el primer mandamiento.  El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.  De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas” (Mt 22, 37 – 40).  Así, la clave del ethos cristiano es amar a Dios en el otro y amar al otro al estilo de Dios, porque el mismo Jesús dijo que “cuanto hicieron a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25, 40).

Si todos los que confesamos ser cristianos pusiéramos en práctica el ethos correspondiente a nuestra fe, la sociedad sería otra, porque lo importante sería preocuparse por el otro, especialmente por los más vulnerable.