Pausa Ignaciana: Preparando el camino a Navidad

En esta semana, junto al padre Tony Mifsud SJ reflexionamos sobre el sentido del Adviento, tiempo indicado para preguntarnos si estamos dispuestos a recibir a Jesús en nuestras vidas, y si nosotros queremos nacer de nuevo.

Preparando el camino a Navidad

Tony Mifsud SJ

El tiempo de Adviento no es simplemente la etapa previa a la de Navidad, sino la preparación para esta festividad.  No se trata de una serie de etapas secuenciales que dan inicio al año litúrgico, sino, tal como dice el nombre, el tiempo de Adviento es el de la espera para la venida de Alguien.

En la actualidad la fiesta de Navidad no necesariamente se vive como una celebración del nacimiento del Niño Dios.  La Navidad se ha descristianizado en una sociedad secularizada.  Por ello, se puede decir que para algunos es una fiesta (un feriado), mientras que para otros es una celebración.  En ese ambiente, con mayor razón es preciso prepararse para vivir la fiesta del Nacimiento de Jesús, ya que de otra manera uno se deja llevar por la cultura navideña que tiende a limitarse a la compra de regalos, la preparación de la cena familiar de medianoche, la presencia del árbol de Navidad en la casa…

Entonces, vale la pena preguntarse: ¿Qué quiero celebrar en Navidad?  La respuesta cristiana parece obvia: el nacimiento de Jesús, el Dios hecho hombre.  Se trata de hacer memoria de este Dios que, por amor a la humanidad, asume la condición humana y entra en su historia por la puerta trasera, naciendo en un establo en Belén.

Sin embargo, esta memoria histórica resulta incompleta si no va acompañada de una respuesta humana frente a una acción divina.  Es decir, ¿qué relevancia concreta tiene un hecho histórico para justificar su celebración después de dos mil años?  Una celebración del pasado es relevante en cuanto se hace presente.  Es la actualidad del presente que hace relevante celebrar un acontecimiento del pasado.  En otras palabras, ¿de qué sirve celebrar el nacimiento de Jesús en Belén si no estoy dispuesto a dejarlo nacer en mi vida para que siga presente en la historia humana?

En el prólogo del Evangelio de Juan se afirma que Jesús vino a los suyos, pero los suyos no lo recibieron (cf. Jn 1, 11).  El tiempo de Adviento es propicio para preguntarme si estoy dispuesto a recibirlo en mi vida y si estoy preparado para nacer de nuevo.