Papa Francisco en Chile: una oportunidad de diálogo y remoción

La visita del Santo Padre ha generado gran expectación. Juan Eduardo García Huidobro, quien conoció a Jorge Mario Bergoglio cuando vivió en Chile, y Benito Baranda, coordinador por parte del Gobierno de este evento, nos dan su mirada con respecto al significado que la próxima estada de Francisco puede tener para la sociedad chilena.

“Su Santidad, el Papa Francisco, realizará un viaje apostólico desde el 15 hasta el 18 de enero de 2018, visitando las ciudades de Santiago, Temuco e Iquique”. Las palabras del Nuncio Apostólico, monseñor Ivo Scapolo, hace años se estaban esperando en nuestro país: el Papa Francisco visitará Chile, convirtiéndose en el segundo Pontífice de la historia en llegar a este rincón del planeta.

Francisco se encontrará con un país muy distinto al que conoció en 1960, cuando como estudiante jesuita cursó estudios en Padre Hurtado, o al que visitó Juan Pablo II hace treinta años, en el ocaso de la dictadura de Pinochet.

DESIGUALDAD EXCESIVA

Juan Eduardo García Huidobro es investigador del Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la Universidad Alberto Hurtado. Compartió con Jorge Mario Bergoglio durante su etapa de formación, en lo que se conoce como Juniorado, además de tres años de filosofía en Argentina. Si bien nunca fueron íntimos, él lo recuerda como una persona amigable y de trato cordial.

Actualmente, el experto en educación cree que la sociedad chilena está pasando un muy mal momento: “Hay legítimas diferencias, pero que no se están procesando como diferencias, sino que con bastante descalificación. La sensación que tengo es que falta una especie de centro compartido, y sobre el cual discutamos cómo lo podemos hacer mejor”, afirma.

García Huidobro asegura que cuando el Santo Padre venga a Chile se tratará de un tiempo distinto al actual, pues recién habrán transcurrido las elecciones presidenciales, lo que situará a la población en una perspectiva de futuro, haciéndola mirar hacia adelante.

Para él, un tema relevante es el de la desigualdad: “Aquí seguimos teniendo desigualdades que son muy lacerantes, o sea, que son excesivas; tenemos una gran parte de la población todavía en situación de mucha precariedad vital”, recalca.

Sobre la realidad de la Iglesia no se muestra pesimista. Sabe que los católicos han disminuido, y las
prácticas religiosas también. “De todos modos, veo que el catolicismo sigue siendo parte de la identidad de una porción sustantiva de la población. Y si no, aun los que hoy no son católicos, vienen de una sociedad que lo fue”, reflexiona.

Cree que Iquique será visitado tanto por ser una zona extrema del país como por haber experimentado desde hace más tiempo el fenómeno de la migración, que se ha acrecentado. La Araucanía, por otra parte, considera que “es un tema que nos pesa” y en el cual se empezó a trabajar muy tardíamente. Sobre la capital, dice que es obvio: “Aquí está la conducción del país”.

VISITA EN DEMOCRACIA

La presidenta Michelle Bachelet eligió como coordinador de Estado de la visita papal a Benito Baranda, presidente ejecutivo de América Solidaria Internacional. El vínculo de Baranda con la Compañía de Jesús es grande: estudió en colegios de la Orden, tiene un hermano jesuita y, más tarde, participó en muchas de sus obras, como el Hogar de Cristo, donde fue su director nacional.

Para él, esta es una visita especial respecto de la anterior, porque no se da en dictadura: “Esta es una democracia con grandes tensiones sociales que hoy pueden manifestarse; cuestión que no podía hacerse en el pasado, porque tenías altas represalias de parte de las autoridades”, explica, y destaca el auge de los movimientos ciudadanos.

A su vez, considera diferente el contexto de la Iglesia. Cree que ella ha tenido grandes dificultades a propósito de los abusos que han ocurrido, y también debido a la lejanía de los laicos de los sectores más pobres y abandonados de la sociedad. “Nos ha costado dar testimonio de nuestra fe en una sociedad tan cambiante, y eso nos quita legitimidad al anunciarla”, asegura.

Desde el punto de vista social, opina que hay grandes avances con respecto a la época en que nos visitó Juan Pablo II: “En ese momento más de la mitad de la población chilena vivía en pobreza; muy pocas personas que venían de sectores populares podían acceder a la educación superior y eso ha cambiado fuertemente”.

Baranda ve estos dos factores de cambio como una oportunidad: “Ambos contextos son muy atractivos para la venida del Papa. Porque si vivimos un periodo que ha sido difícil para la Iglesia, es un muy buen momento para que nos pueda remover interiormente”, opina.

Sobre los temas que tocará el Pontífice, cree que se hablará de la migración, porque ha sido un tema que “a la ciudadanía le ha costado mucho”. También, piensa que el medioambiente será una prioridad para Francisco: “Ha estado muy preocupado por esta ‘casa común’ que es la tierra. Ha dicho que debemos conservarla para las nuevas generaciones”.

Por ahora, el mensaje que nos dará Francisco en su visita en enero a Chile es un misterio. No así las grandes expectativas, la alegría y los deseos de parte importante de nuestra sociedad por recibir nuevamente en el país a un Sumo Pontífice.