Ejercicios Ecológicos: recordar que estamos vivos

Esta modalidad de Ejercicios Espirituales busca atender más decididamente al lenguaje en que Dios se comunica por medio de su Creación. Sin atajos ni maquillajes. Rezamos en el calor y en el frío, sintiendo la dureza del suelo, las hormigas, el polvo y la humedad. Respiramos hondo y exhalamos, recordando que estamos vivos.

Los Ejercicios Ecológicos para Jóvenes son una modalidad nueva que hemos añadido este año a las experiencias que ya existían de vivir un tiempo de oración en las casas de retiro convencionales y que se ofrece como parte de la misión que lidera la Red Juvenil Ignaciana en Chile (www.ejerciciosparajovenes.cl). Al igual que en los Ejercicios ya conocidos, lo que queremos es “quitar nuestras afecciones desordenadas para buscar y hallar más libremente la voluntad de Dios en la disposición de la propia vida” (EE 1). En este caso, lo hacemos atendiendo más decididamente al lenguaje en que Dios se comunica por medio de su Creación. Y esto, sin atajos ni maquillajes. Rezamos en el calor y en el frío, sintiendo la dureza del suelo, las hormigas, el polvo y la humedad. Respiramos hondo y exhalamos, recordando que estamos vivos.

No es algo extraño para quienes ya han hecho retiros ignacianos. Hacemos los bloques de oración que nos propone san Ignacio, pero dando un buen espacio al sentir y gustar las cosas; a oler, tocar y ver lo que somos por dentro y por fuera. Celebramos la Eucaristía al aire libre en el atardecer y cuidamos el acompañamiento de los procesos más personales.

Junto con añadir un momento guiado de meditación contemplativa antes de los Puntos comunes, proponemos un itinerario de oración muy simple en tres tiempos, que busca ayudarnos a trabajar el significado de la “presencia” (EE 114), tan propio de la contemplación ignaciana: como conciencia de sí (aquí estoy), como conciencia del otro (aquí estás) y como mutua implicancia (aquí estamos). Pero cada uno seguirá su itinerario personal, según el Espíritu lo vaya conduciendo.

Tratamos de ubicarnos en parques nacionales, alojamos en carpa y saco de dormir individual, consumiendo lo mínimo y considerando la posibilidad de realizar nuestras meditaciones a través de algunos trekking de baja intensidad, si el clima lo permite. La experiencia es en silencio, tanto los bloques de oración como las comidas. Estas son preparadas por un voluntario de intendencia, que sirve a cada uno su porción. Y cada uno lava sus cosas y come solo.

Aquí se busca alentar el deseo de cierto despojo de comodidades y tecnologías para una vida interior más sana y libre. En el fondo, se trata de ofrecer, siempre en el rango de 18 a 30 años, la oportunidad de unos Ejercicios Espirituales distintos, más conectados con la belleza de nuestro país como manifestación de la Palabra amorosa de Dios, más asociados a una escucha activa del medio ambiente natural, que a su vez nos interpela al cuidado y compromiso en vistas de una ecología integral como respuesta de colaboración con la misión del reino.

Sacerdote jesuita. Encargado de la Misión Itinerante y miembro del equipo de vocaciones jesuitas. Da Ejercicios Espirituales.

Más artículos del mismo autor