Día Internacional de la Mujer: reflexiones y desafíos para 2019

Este 8 de Marzo conmemoramos a esas mujeres que luchan por la igualdad, la justicia y sus derechos. En la siguiente nota destacamos la opinión de cinco mujeres que diariamente trabajan por un país más justo y equitativo, problematizando su papel en la sociedad y en la Iglesia.
Foto: cortesía catoliscopio.com

Por: Javier Rios R.

Este 8 de marzo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de la Mujer, ocasión que permite visibilizar las desigualdades de género en la sociedad y da pie para una reflexión a futuro en que las propias mujeres marcan un camino a seguir.

Para ponerlo de manifiesto contactamos a María Eugenia Alamos (Vicerrectora Académica CPH-CJA), Paula Córdova (Profesora y voluntaria Servicio Jesuita Migrante), Isabel Leichtle (Rectora del Colegio San Francisco Javier de Puerto Montt), Belen Teuquil (Delegada CVX jóvenes y encargada jóvenes Pastoral Universitaria Bíobio ) y Nelly León (Capellana de la cárcel de mujeres), destacadas mujeres que han puesto su vida al servicio de los demás.

En primera instancia planteamos la pregunta ¿Cómo ves a la mujer en la sociedad actual y si crees que hemos evolucionado como sociedad?, con las siguientes respuestas:

María Eugenia Alamos: Sin duda que hemos evolucionado como sociedad en ir abriendo espacios de dignificación y participación social para la mujer, sin embargo aún queda mucho para que en  nuestra sociedad hombres y mujeres reciban el mismo trato en derechos y espacios de participación y responsabilidad. Me parece fundamental educar a nuestras niñas como personas autónomas y constructoras de su proyecto de vida (también a los niños), en un clima de igualdad en la convivencia, en las expectativas de aprendizaje, en la sensibilidad y creatividad, en el desarrollo espiritual… los objetivos de la educación deben ser los mismos para hombres y mujeres, pues si no es así, seguimos manteniendo los rasgos de una cultura patriarcal que tanto ha limitado a nuestra sociedad… Hoy día las mujeres tenemos, desde la declaración de los derechos, igualdad con los hombres pero la práctica social discrimina a las mujeres, de ahí el valor que tiene determinar “cuotas”  de participación femenina para que se ocupen esos espacios y desde ellos se modifique la cultura.

Paula Córdova: Respecto a esta pregunta, creo que es importante destacar que las mujeres no hemos avanzado con la sociedad que, fundamentalmente, esta enraizada en una estructura patriarcal, sino que hemos sido nosotras, mujeres de diversas edades quienes haciéndonos cargo de una historia de lucha permanente, hemos decidido con radicalidad, permear los diferentes espacios de los que hemos sido excluidas. No definiría a una mujer actual, sino que distintas mujeres. Las mujeres actuales somos diversas y amamos profundamente esa libertad. No somos una porque ya no hay moldes, sino que nos pensamos desde la diferencia y libertad. El feminismo nos ha dado luces de pensarnos más allá de un discurso social, de los estereotipos y del deber ser. Hoy, finalmente, estamos recordando la posibilidad de ser libres en la creación. Y, esta idea, nos genera una gran amplitud y plenitud para re-pensarnos. ¿Por qué? Porque consideramos urgente no solo cuestionar lo que parecía establecido, sino re-nacer para transformar, no solo nuestra realidad, sino que la de una sociedad entera que pareciera no hacerse cargo de las diversas vulneraciones a otres.

Isabel Leichtle: En el Día Internacional de la Mujer, se conmemora el esfuerzo de tantas mujeres en la lucha por conseguir mayor participación en la sociedad, generar igualdad de oportunidades y desarrollarse de manera integral. Quiero enviar a través de estas palabras un mensaje para reconocer y enaltecer la labor de cada mujer. El valioso aporte de la perspectiva femenina plena de protección y colaboración, indica hoy más que nunca, que debemos avanzar en el logro de escenarios de igualdad y que, cada vez con mayor fuerza, debemos mirar los diferentes roles y compromisos, necesidades y visiones de hombres y mujeres para ir más allá del simple reconocimiento de las diferencias de género y de esa forma lograr relaciones más equitativas y solidarias. Quiero destacar el valor social y humano de la condición de mujer pero, más allá de eso, la forma en que lo femenino se incorpora al contexto actual, demuestra que sin la contribución femenina no habrá un progreso equilibrado y objetivo de nuestra sociedad.

Belen Teuquil: “Poder sentir que somos mujeres reconocidas, que estamos unidas en algo, que no importa lo que sea, pero que sea; que tengamos esa fuerza para una lucha en general. Creo que ha tenido más potencia el último tiempo, he visto a muchas de mis compañeras muy empoderadas en el rol que están ejerciendo dentro de la CVX, por ejemplo, ahí se puede ver que es muy potente. Pero también veo una recepción muy bonita de los hombres, para acompañar este proceso. Me parece que es una forma que la sociedad no está acostumbrada, pero hay empatía y me causa mucha gratitud de que no estemos solas.

Nelly León, capellana de la Cárcel de Mujeres: “A la Iglesia la sostienen las mujeres, pero no están donde se toman las decisiones”

La segunda problemática que planteamos fue por el lugar de la mujer en la Iglesia y cuáles son los desafíos a enfrentar en el futuro y estas fueron las respuestas de nuestras entrevistadas:

María Eugenia Alamos: Uff! que gran desafío!, tanto o más que respecto a los desafíos de la sociedad. La cultura clerical, que tanto daño vemos que ha hecho a la Iglesia, está aún muy vigente y, además, la fundamentación teológica y de la tradición tienen un peso tremendo que dificulta incluso “el atreverse a pensar” un rol distinto para la mujer. Sin embargo, estoy convencida que las mujeres tenemos un rol fundamental en la renovación de la iglesia; la cultura del cuidado de la vida que las mujeres hemos desarrollado, serían un aporte para comprender en profundidad el mensaje del Evangelio desde la reflexión y vivencia que implica esa experiencia de amor transformador. Las mujeres tenemos que fortalecer el movimiento laical, hacernos cargo de la recuperación de las comunidades de base, evangelizar con el testimonio, anunciar el Evangelio, el discernimiento de la cultura y la conducción de los procesos sociales (y no solo familiares) requieren la comprensión y la acción femenina. Tenemos que conquistar nuevos espacios para la mujer en la Iglesia, estamos en deuda con la construcción del Reino.

Paula Córdova: El lugar de la mujer en la Iglesia es central y de vital importancia en el acompañamiento concreto de las diversas comunidades. A pesar de esto, el lugar de la mujer ha estado relegado siempre a estar “detrás de”. Detrás de la Eucaristía, en las diferentes funciones de una Parroquia o en el acompañamiento de diversas misiones. Sin embargo, sabemos que en la práctica, las mujeres en cada uno de esos pocos espacios están construyendo una Iglesia humana y viva. Están, no solo construyendo comunidad, sino que guiándolas y acercando el Evangelio de forma concreta a los espacios donde los sacerdotes no llegan. Hoy, como Iglesia tenemos la tremenda oportunidad de transformar una relación permanentemente excluyente de los espacios de decisión, sino que debemos hacer carne el Reino de Dios, que tiene una enorme diversidad; fuimos creados y creadas para vivir libremente desde su profundo amor. Y esa libertad es la que como Iglesia debemos promover. Que no discrimine desde nuestros géneros, que valore a cada uno de sus miembros y que sea capaz de abrir los espacios de decisión a todas. La mujer, no puede quedarse detrás, pues hoy no decidimos. Tenemos una tremenda responsabilidad con la Iglesia, pero que ha sido invisibilizada y silenciada por una estructura jerárquica de hombres. Ya no es tiempo de estar en la cocina de la Parroquia, es momento de transformar la jerarquía en una comunidad dialogante que una a todas, todos y todes quienes se sienten llamado a ser parte de esta vocación.

Belen Teuquil: Va a tomar más fuerza, incluso creo que será a nivel mundial, los hombres van a ir apoyando de forma sincera esta lucha y la mujer tomará un rol muy fuerte. Entre todos se ha generado una fuerza importante, algo más fijo y más seguro. Creo que la mujer ha tenido un protagonismo que ha sido bonito e importante, pero todavía hay una figura muy machista en la Iglesia, nos falta a todos y todas tomar el rol de la mujer como fundamental, no solo los hombres laicos y sacerdotes, también las mujeres, tanto religiosas y laicas. Aún nos falta para ir viendo a la mujer en un rol protagónico. Con el tiempo hemos visto que esto ha ido cambiando, pero aún nos falta tomar conciencia.

Nelly León: Si a nivel social se ha avanzado “a paso de burro”, en la Iglesia venimos “a paso de tortuga”. Es muchísimo más lento y es difícil que se dé porque la Iglesia se concibió con una estructura de las congregaciones tremendamente piramidal y basada en el hombre. No así como Jesús, que concibió la misión de otra forma. Espero que haya una transformación social en el tema de la mujer. Para que eso pase tiene que haber formación. Es importante la educación porque la vulneración de derechos ocurre a los pobres que son eternamente vulnerados y las mujeres son los más pobres entre los pobres, porque son madres a muy temprana edad, tienen que hacerse cargo de los hijos. En este caso hay un tema de desigualdad social que igual influye en la valoración de las mujeres. Espero que Chile sea un país más justo y solidario y desde esa perspectiva lleguemos a ser todos iguales, sin violencia y respetándonos los unos a los otros. Es un desafío, quizás no me toque verlo, pero es un gran desafío que las mujeres ya dimos el primer paso, las cartas están echadas y no se puede detener.