Décima octava semana del tiempo durante el año – Transfiguración

Comentario a las lecturas de la liturgia entre el 6 y 12 de agosto.

El santoral, en esta semana, adquiere especial relevancia. Ya desde el domingo, en que la fiesta de la Transfiguración del Señor se transforma en solemnidad, y prevalece sobre el domingo. En el evangelio, contemplamos este misterio de acuerdo con la versión de Mateo[1], preparados por un texto apocalíptico del libro de Daniel y el testimonio explícito de la segunda carta de san Pedro. La divinidad de Jesús es proclamada por la Ley y los profetas. Sin embargo, la ubicación cronológica de la fiesta encierra una triste paradoja: al Rey de la Paz lo celebramos en el día en que se conoció en Roma la noticia del triunfo de las tropas cristianas sobre los turcos, en Belgrado, el 6 de agosto de 1547 y, más cerca de nosotros, en 1945, ésta fue la fecha en que se usó por primera vez la bomba atómica en una guerra: La ciudad de Hiroshima en Japón fue aniquilada y hubo, al menos, 250 mil muertos. ¡Un triste septenario! ¿Cuándo los seres humanos le haremos caso a la voz del Padre, y escucharemos a Jesús, el hijo predilecto?

Durante la semana, la Mesa de la Palabra nos hará acompañar al Pueblo judío en su peregrinaje hacia la Tierra Prometida. Nos encontramos con los episodios que ponen a prueba la paciencia de Dios, de manera que el texto de Deuteronomio 4 que escuchamos el viernes parece resumir la semana: “Pregúntale al tiempo pasado (…) qué dios intentó venir a tomar para sí una nación…” Por su parte en el Evangelio seguimos a Jesús, junto a sus discípulos, en los días posteriores a la multiplicación de los panes. Al mismo tiempo que manifiesta su gloria, Él les  anuncia el camino de la cruz. Algo ininteligible para ellos, aunque nosotros no podemos presumir de haberlo entendido y aceptado de mejor manera.

En el santoral, el lunes  7 podemos recordar a san Sixto II, papa y sus compañeros mártires (+258) o a san Cayetano de Thiene, presbítero, fundador de los Teatinos (+1547); el martes 8 recordamos a santo Domingo de Guzmán(+1221) fundador de la Orden de Predicadores, e inspirador de otros institutos de vida apostólica; el miércoles 9 podemos celebrar a santa Edith Stein, bautizada y hecha carmelita como Teresa Benedicta de la Cruz y martirizada en Auschwitz (1942). El jueves 10 se celebra la fiesta del diácono y mártir san Lorenzo (+258), patrono de los diáconos y de los mineros, y el viernes 11, la memoria de santa Clara de Asís (+1253), primera religiosa de la numerosa familia  franciscana. El sábado, se puede recordar a santa Juana Francisca Frémiot de Chantal (1572-1641), fundadora de la orden de la Visitación. En sus personas podemos reconocer que es posible revestirse “del hombre nuevo creado a imagen de Dios en la justicia y la verdadera santidad”.

[1] El folleto La Liturgia cotidiana presenta erróneamente, el texto de Marcos, que corresponde al año B.

Liturgista amateur y colaborador frecuente del sitio Jesuitas Chile. Da Ejercicios Espirituales y forma parte del equipo del Centro de Espiritualidad Ignaciana. Consultor del Arzobispado, de la Conferencia Episcopal y de la Santa Sede en temas de ecumenismo y diálogo interreligioso.

Más artículos del mismo autor