Cumplir la misión de Dios, “buscando y hallando” en un contexto de cambio

Las encargadas de la oficina permanente de la Curia Provincial chilena de la Compañía de Jesús, Araceli Gorichon y Valentina Papic, conversaron con Jesuitas Chile acerca de la Evaluación de Medio Término del Plan Apostólico 2011-2020 de la Provincia: cómo se han trabajado las prioridades de este, las novedades de la labor realizada y lo que viene para la segunda mitad del Plan.

La Oficina de Planificación y Seguimiento Apostólico, conocida por sus siglas como OPSA, es la oficina permanente de la Curia Provincial chilena de la Compañía de Jesús. Sus orígenes están en la Comisión de Ministerios descrita por la Congregación General 31, cuyos objetivos se plantean en términos de “promover una más apta selección de ministerios y previsión del futuro”. Nació en 2011 una vez elaborado el Plan Apostólico 2011-2020, Darlo Todo, colaborando en la misión de Cristo. En general, apoya procesos de organización apostólica de la Provincia a través de la planificación anual, hace un seguimiento al funcionamiento de los sectores y obras, coordina esfuerzos de colaboración entre redes y acompaña a algunas obras que solicitan algún apoyo en particular.

— ¿Qué es un Plan Apostólico, qué son las prioridades, objetivos y líneas de acción?

El Proyecto Apostólico Provincial (PAP) fue aprobado por el Padre General de la Orden, entonces Adolfo Nicolás, en diciembre de 2011. Es un documento a diez años plazo que propone ser una “hoja de ruta sujeta a permanente evaluación y eventuales actualizaciones, según el espíritu ignaciano de estar atentos a las circunstancias de personas, tiempos y lugares”. Es la expresión de nuestro deseo de enfrentar juntos el desafío de asociarnos como un solo cuerpo en misión. En ese sentido, es una propuesta de rumbo para comunidades jesuitas y grupos de laicos y laicas ignacianos de distintos lugares del país que compartimos la misión de la Compañía de Jesús, articulando nuestros empeños personales e institucionales en la tarea del cuerpo entero. Es un medio para ordenar nuestras fuerzas, sabiendo que todo es bueno, en dirección hacia lo que hoy estimamos “más conduce al fin para el que somos criados” (EE.EE. 23).

A partir de la reflexión del contexto, de un proceso consultivo y de discernimiento con comunidades jesuitas, con laicos y laicas, se definieron tres Prioridades que se traducen en Objetivos y en Acciones Comunes. Las prioridades son Inclusión, Juventud y Colaboración, es decir, las personas en situación de exclusión social, la juventud que es el futuro de la Iglesia y de la sociedad, y la colaboración como nuestro modo de proceder.

— ¿Qué es la Evaluación de Medio Término y cómo se efectuó?

El Plan Apostólico pretende aunar intenciones y esfuerzos para tener un trabajo más coordinado a objeto de una mayor incidencia. Es decir, traza un camino, pero de ninguna manera pretende ahogar la creatividad, como tampoco ignorar los desafíos sociales que puedan surgir y han surgido. En ese sentido, el mismo documento plateaba que el año 2016 se revisara la vigencia del PAP, con la posibilidad de ajustar o iniciar una nueva planificación, si fuese pertinente.

La Evaluación de Medio Término (EMT) fue un proceso de examen que pretendió revisar las prioridades, la pertinencia de los objetivos, sus líneas de acción y acciones correspondientes, pudiendo eliminar o modificar algunos, o plantear la formulación de otros nuevos. Esa evaluación fue realizada por el equipo de gobierno de la Provincia, conducido por la OPSA. Se realizó a través de un proceso intenso consultivo a comunidades jesuitas, a laicos y laicas de obras desde fines de 2015 y durante 2016, con metodologías cuantitativas y cualitativas. Sin embargo, recoge también las evaluaciones que se habían realizado en 2013 y 2014, cuando se establecieron las líneas bases de medición y seguimiento.

— ¿Cuáles fueron las principales novedades de la evaluación? ¿Qué estrategias se tomarán a partir de ella? ¿Cuáles fueron las principales decisiones?

Las tres prioridades están plenamente vigentes, y por tanto hay que seguir implementando y haciendo seguimiento a los objetivos contenidos en ellas, para alcanzar una mayor eficacia en su cumplimiento, dando algunos énfasis y priorización a algunos de estos en los próximos años. Sin embargo, hay nuevas invitaciones y mociones surgidas en el último tiempo y que se reflejan en la EMT. Aparece un enorme desafío que significa hoy la transmisión de la fe. Como comentó el Padre Provincial en el Encuentro de Provincia, “en casi todos nuestros esfuerzos apostólicos, nos encontramos con la dificultad de un lenguaje religioso que, tal como lo hemos aprendido y comunicado, conecta muy débilmente hoy con la realidad de las personas, especialmente con los más jóvenes. Además las familias, como núcleos privilegiados de transmisión de valores y creencias, son cada vez menos un espacio donde la experiencia religiosa se comparte y se nutre”.

El Papa Francisco nos ha invitado también a llevar la alegría del evangelio a nuevas fronteras, más allá de lo conocido, no quedándonos en lo más cómodo ni conformándonos con repetir lo de siempre, sino apostando por una actitud espiritual y apostólica de “salida”. Finalmente, inspirados por la encíclica Laudato Si’, se ha comenzado a conversar y sentirnos invitados a movilizarnos por el cuidado de nuestra casa común y por un estilo de vida más sencillo.

Hoy estamos en el proceso de incorporar los resultados de la EMT a la planificación de la Provincia. Eso significa integrar y dialogar con los delegados sectoriales, superiores de comunidad y jefes de obra estas nuevas mociones y los énfasis de las prioridades que le recaen a cada uno en particular.

— A algunos les puede sonar “raro” tanta evaluación, análisis y estudio cuando hablamos de mociones del Espíritu y el camino por el que Dios nos va guiando… ¿esto se puede conciliar? ¿Cómo lo viven ustedes?

Desde los comienzos de su conversión, Ignacio permanentemente revisa el horizonte de su vida y, luego, el de la Compañía. Este horizonte va cambiando en su forma. De hecho, cuando Ignacio al final de su vida decide contar su historia, escoge referirse a sí mismo como El Peregrino. La comprensión de sí mismo, su visión del mundo y su relación con Dios van mudando en la medida que “toca” las nuevas experiencias, las nuevas personas y las nuevas fronteras.

El contexto requiere que vayamos dando nuevas respuestas, pero no solo eso, sino también nuevas propuestas que expresen el deseo de Dios. El llamado es a continuamente realizar el ejercicio de poner atención y discernir el camino recorrido, para confirmar o reorientar los distintos esfuerzos apostólicos y encaminarnos a la toma de decisiones que impulsen y dinamicen nuestra misión apostólica. Es una invitación que hoy con mayor énfasis nos realiza la Congregación General 36, a ser “una comunidad de discernimiento con horizontes abiertos”. Para generar aprendizajes, necesariamente tenemos que examinar y evaluar. Las evaluaciones buscan que las personas, los equipos y las instituciones aprendamos a partir de la revisión de lo que hacemos y el análisis de las causas de lo ocurrido. Es una manera de ir creciendo en habilidad y capacidad para examinar y discernir lo que más nos conduce a cumplir la misión de Dios, “buscando y hallando” en un contexto de cambio.