Celebramos a la Santísima Virgen María Madre de la Iglesia

La memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, nos recuerda que la maternidad divina de María se extiende, por voluntad de Jesús, a la maternidad de todos los hombres, es decir, a la Iglesia misma en el acto de la entrega. Desde 2018 se celebra el lunes después de Pentecostés. En un tweet el Papa pide a la Virgen que nos ayude a fiarnos plenamente en el amor de Jesús, “sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe está llamada a crecer y madurar”.
Una nota de Roberta Barbi, en Ciudad del Vaticano para Vatican News
“Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien el amaba, Jesús le dijo: «Mujer, aquí tienes a tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Aquí tienes a tu madre». Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. (Jn 19,25-27)

Es éste el pasaje del Evangelio que justifica el título de María Madre de la Iglesia, aquí personificada por el discípulo amado, Juan, a quien Jesús mismo confía a Nuestra Señora como hijo, para que sea regenerado a la vida divina como sólo ella puede hacerlo. No es, pues, simple devoción mariana rezar a la Virgen con este título, sino obedecer la voluntad de Jesús, tal como nos la transmite la Escritura: Él, con las palabras que pronuncia a punto de morir, pide a María que cuide de cada hombre, pero también pide a cada hombre que se sienta vinculado por una relación filial con Su madre.

María en el centro del dogma de la salvación

La devoción a María -como la devoción a la Cruz y a la Eucaristía- ha sido siempre un pilar fundamental de la fe, pero con la memoria de la “Virgen María, Madre de la Iglesia” establecida en 2018, el Papa Francisco quiso hacer más. En primer lugar, consideró hasta qué punto la exaltación de esta devoción puede hacer bien a la Iglesia y puede aumentar el sentido materno en ella, pero de hecho ha puesto a María en el centro del dogma de la salvación. Hasta ese punto considerada sobre todo en su relación con Cristo, la piedad mariana desciende en realidad directamente de la fe en la Santísima Trinidad. Puesto que el Señor quiso que ella, una mujer humana, fuera la Madre del Hijo de Dios, sólo a través de ella el hombre podrá acceder a la misericordia divina.

La maternidad de María comienza con la Anunciación: con su sí la Virgen permite al Señor entrar en la historia; y su maternidad, por voluntad divina, no termina al pie de la Cruz, sino que se eterniza con el objetivo de llevar la imagen del Hijo en los hombres y entre los hombres. Además, la encontramos Madre, esta vez de los primeros creyentes, los Apóstoles, en el Cenáculo, en espera de la venida del Espíritu: de ahí el vínculo de esta memoria con la solemnidad de Pentecostés que el Papa Francisco quiso subrayar.

Devoción a la Virgen en el Magisterio de los Papas

El título de María Madre de la Iglesia tiene raíces profundas y ya está presente en el sentir eclesial de San Agustín y San León Magno. A lo largo de los siglos, la devoción mariana ha hecho sí que se haya rezado a María, atribuyéndole diversos títulos, pero el título específico de Madre de la Iglesia aparece en algunos textos de autores espirituales y en el Magisterio de Benedicto XIV y León XIII. Hay que llegar a Pablo VI, sin embargo, para el punto de inflexión. El 21 de noviembre de 1964, al término de la tercera sesión del Concilio Vaticano II, el Pontífice declaró a la Santísima Virgen “Madre de la Iglesia, es decir, de todo el pueblo cristiano, tanto de los fieles como de los pastores que la llaman la Madre Santísima”.

Con esta decisión el Papa retoma el contenido sustancial del Credo de Nicea de 325 y sobre todo las decisiones de los Padres del Concilio de Éfeso (430) que definieron a María como “la verdadera madre de Dios”.

En el Año Santo de la Reconciliación (1975), la Santa Sede propone una Misa votiva en honor a la Madre de la Iglesia, que luego se insertará en el Misal Romano, pero aún no en las memorias del Calendario Litúrgico. Sin embargo, en algunos países -por ejemplo Polonia y Argentina- y en algunas órdenes religiosas, la celebración de la memoria litúrgica de María, Madre de la Iglesia, está muy extendida y está incluida en sus calendarios particulares. En 1980, Juan Pablo II introdujo en las letanías lauretanas la veneración de la Virgen como Madre de la Iglesia. Esto nos lleva al 11 de febrero de 2018, día del 160º aniversario de la primera aparición de la Virgen en Lourdes. En esta ocasión, el Papa Francisco dispone que la memoria de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, sea inscrita en el Calendario Romano -convirtiéndose así en universal- y sea celebrada cada año, el lunes después de Pentecostés.

El tweet del Papa

Santa #MaríaMadredelaIglesia – escribe Francisco hoy en un tweet – ayúdanos a fiarnos plenamente de Jesús, a creer en su amor, sobre todo en los momentos de tribulación y de cruz, cuando nuestra fe está llamada a crecer y madurar.

Fuente: Vatican News