San Ignacio 2011
Contemplando la realidad que estamos viviendo en estos meses de invierno, en medio de una naturaleza que no ha dejado de traer sorpresas, en donde los gritos para que se haga justicia en educación, salud, protección del medio ambiente y postergación de los mapuches ha ocupado el interés social; teniendo en cuenta los dolorosos procesos judiciales contra sacerdotes y los responsables del descalabro de “La Polar”; observando las últimas encuestas que no dejan a nadie bien parado y otros asuntos más que se podrían considerar; podríamos concluir en afirmar lo que algunos ya han expresado: los chilenos estamos “indignados”. ¿O es que estamos deprimidos o, más bien, estamos “distraídos”?
A la complejidad del momento en que vivimos Ignacio nos ofrece sus recomendaciones: “Lo que primera y principalmente ayudará es que, desconfiando de sí mismos, confíen con gran magnanimidad en Dios, y tengan un ardiente deseo, excitado y fomentado por la obediencia y la caridad, de conseguir el fin propuesto” (…)“Tengan y muestren a todos afecto de sincera caridad” (…) “Con obras y verdad muestren el amor, y sean benéficos con muchas personas, ora sirviéndolas en lo espiritual, ora en lo temporal, (…) “Háganse amables por la humildad y caridad, haciéndose cada uno todo para todos” (…) “No dejen ir a nadie triste en lo posible…”[8].
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