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Queremos formar jóvenes
Queremos formar jóvenes que, en el horizonte de la espiritualidad ignaciana, encuentren a Dios en su vida y desarrollen eclesialmente una experiencia personal de Jesucristo.
Queremos formar jóvenes insertos en la sociedad, dialogantes, abiertos a las distintas realidades y personas que la forman, enviados a promover la fe del Evangelio, la justicia social y el amor a los pobres. Hombres y mujeres libres que se comprendan a sí mismos como responsables de la sociedad
Queremos formar jóvenes que crezcan en humanidad: que lleguen a ser hombres y mujeres integrados y consecuentes, libres para amar y servir.
Horizontes para el trabajo con jóvenes
de la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús
Nos hacemos cargo de la centralidad de la educación como instrumento de superación de la pobreza y de encuentro en un país tan dividido. Queremos ofrecer otro modelo de hombre y otro modelo de sociedad. Decidimos repensar y optimizar nuestra presencia en los distintos sectores de la educación, para ponernos tras un proyecto común que nos identifique, que centre y guíe nuestro quehacer, sin perder la diversidad que nos caracteriza.
Creemos que éste es un campo privilegiado para la colaboración con la Iglesia, el laicado, el Estado, las ONG y la empresa privada.
Nuestro Plan Apostólico nº100.
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