| Colaboración |
La colaboración en el corazón de la Misión Uno de las aportes del Concilio Vaticano II (1962-1965) fue la redefinición de la comprensión del laicado y de su rol en la Iglesia y en el mundo. La Compañía de Jesús, motivada por estos cambios, examinó en los años posteriores al Concilio su actitud hacia el laicado. Así, se plantearon diversas recomendaciones sobre el trabajo conjunto y los esquemas de colaboración posibles que apuntaran hacia un mejor entendimiento de la Iglesia como Pueblo de Dios.
En el decreto 13 de la Congregación General 34 (1995), se declara: “Una lectura de los signos de los tiempos a partir del Concilio Vaticano II muestra sin lugar a dudas que la Iglesia del siguiente milenio será la "Iglesia del laicado". A lo largo de estos treinta años un creciente número de laicos han respondido a la llamada a servir que brota de su gracia bautismal. La actualización de su vocación en tantas y tan variadas situaciones ha llegado a ser la forma predominante con la que el Pueblo de Dios sirve al mundo en la promoción del Reino. Este incremento del ministerio laical da señales de que seguirá expandiéndose en el siguiente milenio. La Compañía de Jesús reconoce como una gracia de nuestro tiempo y una esperanza para el futuro el que los laicos "tomen parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en este decisivo momento de la historia". Deseamos responder a esta gracia poniéndonos al servicio de la plena realización de la misión de los laicos y nos comprometemos a llevarla a buen término cooperando con ellos en su misión”.
La colaboración entre laicos y jesuitas tiene como horizonte un mayor compromiso con la misión común: “dar a conocer el verdadero rostro del Señor a tantos hombres para los que hoy permanece oculto e irreconocible” (Benedicto XVI en su discurso a la CG35, febrero 2008).
En Chile existe una larga historia de fructífera colaboración entre laicos y jesuitas. Destaca en esta historia la CVX y el amplio y rico camino de los Ejercicios Espirituales, por medio de los cuales muchos laicos han podido crecer en su fe, e iniciar un camino de preparación para ser acompañantes. También esta historia de colaboración ha permitido crear y mantener muchas obras espirituales, educacionales y apostólicas. Experiencias como el Hogar de Cristo, las fundaciones educacionales de Fe y Alegría en que participan CVX y la Compañía de Jesús, y tantas otras fundaciones que prestan los más diversos servicios a los más necesitados, son testimonio de esta colaboración.
En este camino de colaboración, se ha ido aprendiendo de la experiencia, se ha reflexionado sobre las identidades laical y jesuita, se ha ido potenciando la formación para la misión y se han conformado redes de colaboración y de servicio apostólico. Queremos servir a la Iglesia y al mundo con la colaboración en el corazón de la Misión.
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